9 de noviembre de 2009

Encerrados



Alberto Ammann y Luis Tosar ya están celebrando la avalancha de Goyas que se le avecina a la inmensa Celda 211, película que sin duda será la gran ganadora de los premios del cine español, si siguen con su habitual previsibilidad, rota en pocas ocasiones ( recientemente, la maravillosa sorpresa de La vida secreta de las palabras, y el más anunciado campanazo de la pedante, aburrida y pretenciosa La soledad). Y, como uno ya se hace a la idea de que la mejor película española del año, esa auténtica preciosidad que es Tres días con la familia, tendrá que contentarse con alguna miserable nominación (con suerte), uno no puede sino alegrarse por la película de Monzón, que es absolutamente contundente, honesta y conmovedora. Si olvidamos alguna que otra "sutileza" del cine español "de qualité" (qué metafórico, el protagonista reflejándose en un espejo roto, por Dios...), o el innecesario uso del flashback y sobre todo del flashforward (que no aporta absolutamente nada); nos encontramos ante una película sumamente inteligente, que no deja ni un minuto de respiro al espectador (antes del minuto diez ya estamos clavados a la butaca), dirigida con mano maestra por Daniel Monzón a partir de un guión sólido a prueba de balas, que no solo entretiene y nos hace reflexionar sobre la moral humana, sino lo que es más importante: nos emociona profundamente. Y esto es gracias a que la película se detiene a detallarnos con acierto la fascinante relación de los dos protagonistas. Una amistad compleja, pero profunda e intensa, de una paradójica honestidad que estremece. Son los momentos que comparten Tosar y Ammann o los que desarrollan actos que desafían su lealtad los más memorables de la película. Ambos actores están espléndidos. Tosar está desbordante, él es Malamadre en cada frase, gesto o mirada. Es una de esas interpretaciones por las que se es recordado. Ammann no le va a la zaga, construyendo un personaje poliédrico que en muchos momentos no necesita ni hablar, tal es la fuerza de su expresión. Tosar nos provoca el miedo y Ammann nos contagia el suyo.


Resaltando la relación entre ambos personajes encuentro aquello que hace única a esta película. Y es que Monzón no se ha limitado a componer un brillante drama carcelario que genere tensión constante, sino que por momentos la película se transforma en una auténtica tragedia shakespeariana, y esto es gracias a la atención que Monzón presta a sus personajes y a los sentimientos de éstos. En ningún momento resultan planos o un mero vehículo a través del que se cuenta la historia, como en algún momento cabría esperar. Ésta es una película que habla de temas tan elevados como el honor, la lealtad y la dignidad humana, y por supuesto la libertad; además de tocar el amor, la familia y la amistad. Y nosotros somos testigos y partícipes de esos dilemas entre los que se debaten los protagonistas de esta película. Y eso, que nos hagan sufrir, reflexionar y sentir de una forma tan pura e intensa, no se paga con nada.


Y con motivo de este flamante estreno y a la espera de que nos llegue la ansiada (al menos por mí) Un prohète, del genial Jacques Audiard, recordemos fantásticas películas de personajes atrapados:

10 GRANDES PELÍCULAS / SECUESTRO

Menciones de honor merecen Papillon, Birdy y sobre todo La leyenda del indomable. (El orden real puede que no sea el que figura, ya que de muchas películas apenas recuerdo sensaciones, imágenes sueltas, momentos que son inolvidables... Celda 211 me ha hecho desear verlas todas fervientemente)


10. La gran evasión. Mítica, película redonda y trepidante, completa donde las haya, tanto por su inabarcabilidad de géneros que, sin que sirva de precedente, funciona de maravilla ( ¿es una película de suspense, un drama carcelario, una película bélica o incluso, una comedia?); como por su estelar reparto (un magnífico Steve McQueen, secundado por los no menos espléndidos Garner, Bronson, Attenborough ) que compone un mosaico de variadas personalidades que enriquece una trama que avanza en un crescendo que deja sin aliento.



09. La evasión. La obra póstuma de Jacques Becker es no solo su obra maestra sino una conmovedora visión del interior humano y sus deseos de libertad. Un absoluto alarde de ingenio y sensibilidad, totalmente conmovedora en su simplicidad. Nosotros somos los protagonistas, que no vemos en ningún momento lo que sucede fuera de la prisión y nos tratamos de escapar con ellos. Fascinante.


08. Alguien voló sobre el nido del cuco. Otra mítica película que narra, con una logradísima mezcla de sordidez y ternura, las relaciones entre los internos de un psiquiátrico y su guerra con las guardianas/enfermeras encabezadas por la legendaria enfermera Rached (soberbia Louise Fltecher). Jack Nicholson está mejor que nunca (o casi), Brad Dourif recrea un presonaje inolvidable. A pesar de su dureza, la dulzura que transmite toda la película es emocionante.

07. El hombre de Alcatraz. O el encuentro de la libertad interior en la prisión exterior. La relación de Robert Stroud (un sensacional, inmenso Burt Lancaster) con los pájaros es conmovedora. Una emocionante película sobre la redención y la dignidad sin nunca caer en la sensiblería. El gorrión que decide volver...Fantástico momento. Enorme la banda sonora de Elmer Bernstein.




06. El expreso de medianoche. Película de extrema dureza y potente dramatismo que recrea el más absoluto infierno acompañada de una excepcional fotografía, un inmenso guión de un inspiradísimo Oliver Stone y apoyada en la desgarradora interpretación de Brad Davis y su inolvidable música, de sobrecogedora tristeza, tristeza que destila toda la película, creándose una atmósfera de amargura y pesimismo vital que desemboca en final antológico. A falta de ver The Commitments, lo mejor que ha hecho Alan Parker. Y eso que Evita...


05. Corredor sin retorno. Delirante, transgresora, provocadora y claustrofóbica; Samuel Fuller compone una sinfonía alucinógena de culto inmediato sobre la locura y los límites del periodismo de investigación, creando imágenes que se graban a fuego en la retina. Absolutamente vanguardista y de una pasión desbocada, impactante. Escenas como la de la lluvia en el interior del psiquiátrico, todas las alucinaciones del inconmensurable protagonista, el uso de las voces, del color... La pasión de Fuller se transmite fotograma a fotograma, creando una película adelantada a su tiempo.



04. Un condenado a muerte se ha escapado. Poesía pura, la película de Bresson es enorme en su austeridad y sutileza, con esa abundancia de primeros planos , de sonidos y fueras de campo. Elegante y exquisita en su minimalismo, y aunque sorprenda, verdaderamente trepidante sin perder su hipnótico carácter contemplativo. Es precioso observar cómo poco a poco se va abriendo hacia la libertad y los recursos de Bresson para sumergirnos en el protagonista son magistrales. Profundamente alegórica, estamos a medio camino entre una película, un sueño y un poema fílmico.
03. En el nombre del padre. O cómo Daniel Day Lewis se convierte en un animal desatado... Y media humanidad (servidor incluido) en zoófila. El mejor actor del planeta es en esta película toda una fuerza de la naturaleza, una fiera desbocada en una maravilla de película en estado de ebullición. Acompañado por una sensacional Emma Thompson y un fascinante Peter Poslethwaite, los tres crean una obra apasionada y apasionante que clama jusitica y te revuelve las tripas, agarrando tu corazón sin soltarlo nunca.
02. El ángel exterminador. O la exteriorización de la degradación interior. A partir de una premisa fascinante Buñuel consigue una de sus mayores obras maestras. Surrealista, críptica, enigmática, supone un reto para el espectador, que la observa entre la fascinación y el desasosiego. Nos encontramos ante una obra de arte cargada de simbolismo, profundamente evocadora, incontestablemente arrebatadora. Es una pesadilla inolvidable, única y magistral. Lo dicho, una absoluta obra maestra.

01. Cadena Perpetua. O la auténtica forma de las emociones humanas primarias, sin caer en el sentimentalismo, o en la justificación de los personajes ni en un solo momento. Es brutal, tiene más fuerza que mil condenas, casi me siento ridículo hablando de ella, hay que verla, hay que sentirla. Es toda una experiencia, demoledora. Ambos ofrecen las interpretaciones de su vida. Conmovedora.

1 comentario:

  1. La película numero 1 que comentas es Pena de muerte dirigida por Tim Robbins, para haberte conmocionado tanto pordrías recordar su nombre, pero en fin, estas cosas pasan.
    Animo con el blog.

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